Soy Antonio Rodas, abogado penalista, y asumo la reclamación y la defensa en estafas con criptomonedas. Las falsas plataformas de inversión, los esquemas piramidales, el phishing de claves o los rug pulls generan un tipo de víctima nueva y desorientada, convencida a menudo de que, al tratarse de cripto, no hay nada que hacer. La realidad es distinta: se trata de un delito de estafa y existen actuaciones concretas, sobre todo si se activan pronto.
Trabajo estos asuntos en su doble plano: la denuncia bien construida y las medidas urgentes para seguir el rastro del dinero, y la defensa cuando es a mi cliente a quien se le atribuye el fraude. La dimensión tecnológica e internacional de estos casos exige método y rapidez, y en eso concentro el trabajo, para clientes de toda España.

Aunque el medio sea novedoso, la conducta encaja en el delito de estafa del art. 248 del Código Penal: un engaño bastante que provoca un desplazamiento patrimonial en perjuicio de la víctima. El uso de criptoactivos no crea un vacío legal, y a la estafa suelen sumarse otras figuras según el caso, como los delitos informáticos, la falsedad o el blanqueo de capitales cuando el dinero defraudado se mueve después por la red. Situar bien todas las calificaciones desde el principio es parte del trabajo.
Las que más llegan al despacho son las falsas plataformas o brokers de inversión que muestran beneficios ficticios y bloquean el reintegro; los esquemas Ponzi y de alto rendimiento garantizado; el fraude romántico que deriva en una supuesta inversión; el phishing de claves privadas y frases semilla que vacía la cartera; los rug pulls, en los que los promotores de un proyecto desaparecen con los fondos; el falso soporte técnico; y el SIM swapping para saltarse la verificación en dos pasos. Reconocer el patrón concreto orienta tanto la denuncia como la búsqueda del dinero.
La cadena de bloques juega a favor y en contra. A favor, porque el rastro de las operaciones es público y permite seguir el movimiento de los fondos hasta los puntos de entrada y salida al dinero tradicional, normalmente exchanges sujetos a identificación de clientes y a obligaciones de prevención del blanqueo. En contra, porque los mezcladores, los exchanges sin control y la deslocalización de los autores dificultan llegar hasta el final. Una reclamación eficaz aprovecha lo primero y anticipa lo segundo, con solicitudes judiciales de identificación y de bloqueo dirigidas a los puntos correctos.
El tiempo es determinante. Cuanto antes se denuncie y se pidan las medidas de aseguramiento, más posibilidades hay de localizar y bloquear los fondos antes de que se dispersen. La actuación combina la denuncia penal bien fundamentada, las solicitudes de identificación de cuentas y carteras dirigidas a los exchanges, y la cooperación internacional cuando el rastro sale de España. Conviene además preservar toda la prueba desde el primer momento: comunicaciones, capturas, justificantes de transferencia y direcciones de las carteras implicadas.
Muchos de estos fraudes se organizan desde fuera de España y con estructuras que operan a gran escala. Esa dimensión no impide actuar, y en ocasiones, cuando existe una organización con efectos en varias provincias, la investigación puede alcanzar competencias especializadas. Gestionar la vertiente transfronteriza, coordinando la denuncia en España con los cauces de cooperación, es lo que evita que la distancia se convierta en impunidad.
Estas figuras concurren con frecuencia en un fraude con criptoactivos. Consulta también: