En Salamanca, igual que en el resto del país, los procedimientos por estafa pueden derivar de operaciones bancarias, ventas online, contratos mercantiles, reservas, servicios o relaciones de confianza incumplidas. Como abogado penalista en Salamanca, asumo este tipo de defensas con una metodología centrada en la prueba y en la frontera entre el ilícito civil y el penal.
El equilibrio entre carga procesal y proximidad institucional que caracteriza muchas ciudades medias permite trabajar las causas por estafa con cierta continuidad. Aprovechar bien esa continuidad pasa por una estrategia coherente desde el inicio hasta la sentencia.
El art. 248 CP convive con tipos especialmente agravados del art. 250 (vivienda, especial gravedad, abuso de relaciones personales, multitud de víctimas, manipulación informática, abuso de firma de otro, etc.). Identificar correctamente la calificación aplicable —y, sobre todo, las agravantes que no deben aplicarse— es una pieza clave de la estrategia.
La defensa frente a una acusación de estafa no admite improvisación: requiere análisis documental cuidado, conocimiento de la jurisprudencia y una preparación rigurosa de cada paso procesal. Ese es el enfoque con el que trabajo cada asunto.


En materia de delitos contra el patrimonio por engaño, en Salamanca desarrollo una práctica orientada a las situaciones que con mayor frecuencia llegan a los juzgados. Algunos de los asuntos en los que puedo intervenir son los siguientes:
El objetivo es siempre el mismo: una defensa técnica y honesta, basada en el conocimiento de la materia y en la preparación rigurosa de cada actuación procesal.
Mi labor incluye la defensa penal en Salamanca, ciudad de la provincia de Salamanca con cerca de 144.000 habitantes, en asuntos vinculados a estafas, engaños patrimoniales y conflictos con perjuicio económico. Atiendo cada caso con seguimiento individualizado.