En Salamanca, igual que en el resto del país, los procedimientos por violencia de género pueden incorporar prueba pericial médica, informes policiales de valoración del riesgo, prueba digital y declaraciones de testigos directos o de referencia. Como abogado penalista en Salamanca, asumo este tipo de defensas con una metodología centrada en la prueba y en las garantías constitucionales.
El equilibrio entre carga procesal y proximidad institucional que caracteriza muchas ciudades medias permite trabajar las causas con cierta continuidad. Aprovechar bien esa continuidad pasa por una estrategia coherente desde el inicio hasta la sentencia.
El art. 153.1 CP, los subtipos agravados del art. 148.4 y los tipos de amenazas (art. 171.4) y coacciones (art. 172.2) en el ámbito de violencia de género presentan tipicidades específicas que conviene discutir con precisión. Identificar correctamente la calificación aplicable —y, sobre todo, las agravantes que no deben aplicarse— es una pieza clave de la estrategia.
La defensa frente a una imputación por violencia de género no admite improvisación: requiere análisis riguroso de la prueba, conocimiento actualizado de la jurisprudencia y una preparación cuidadosa de cada paso procesal. Ese es el enfoque con el que trabajo cada asunto.


En materia de violencia de género, en Salamanca desarrollo una práctica orientada a las situaciones que con mayor frecuencia llegan a los juzgados especializados. Algunos de los asuntos en los que puedo intervenir son los siguientes:
El objetivo es siempre el mismo: una defensa técnica y honesta, basada en el conocimiento de la materia y en la preparación rigurosa de cada actuación procesal.
Mi labor incluye la defensa penal en Salamanca, ciudad de la provincia de Salamanca con cerca de 144.000 habitantes, en asuntos vinculados a violencia de género y medidas cautelares. Atiendo cada caso con seguimiento individualizado y la debida discreción.