
Soy Antonio Rodas, y como abogado penalista especializado en defensa de investigados, puedo ayudarte a conseguir el mejor resultado posible en tu caso.
Sé lo difícil que puede ser enfrentarse a un proceso penal por defensa de investigados. Las implicaciones pueden ser graves, afectando a todos los aspectos de tu vida, desde tus relaciones personales hasta tu carrera profesional.
Sin embargo, no tienes por qué enfrentarte a esto solo. Como experto en este campo del derecho penal, tengo la experiencia y conocimientos necesarios para defender tus derechos y luchar por la mejor resolución de tu caso.
Ser investigado significa que un procedimiento penal te atribuye la posible participación en un delito. Es la condición que la ley actual da a quien antes se llamaba imputado, y conlleva desde ese momento el pleno derecho de defensa.
Recibir una citación como investigado no implica ser culpable: es el momento en que la persona puede y debe articular su defensa con todas las garantías.
La persona investigada tiene derecho a ser informada de los hechos que se le atribuyen, a guardar silencio, a no declarar contra sí misma, a designar abogado y a intervenir en el procedimiento desde que se le comunica su existencia.
El derecho de defensa de la persona investigada está reconocido en el artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, y se ejerce a lo largo de toda la instrucción y del juicio.
La fase de instrucción determina en gran medida el resultado del proceso. Una defensa activa desde el inicio permite proponer diligencias, cuestionar la prueba y orientar la estrategia.
Como abogado penalista, asumo la defensa desde la citación como investigado, preparando cada paso del procedimiento.

La defensa en la fase de investigación se articula en varios frentes. Los principales son:
El abogado examina el contenido del procedimiento para conocer los hechos y la prueba que sustentan la investigación.
Se decide, conforme al artículo 118 LECrim, si declarar o ejercer el derecho a guardar silencio.
Se solicitan las diligencias de investigación que puedan favorecer la posición de la persona investigada.
Una defensa eficaz en la instrucción puede conducir al sobreseimiento y archivo de la causa antes del juicio, o preparar una posición sólida de cara a este. La inacción en esta fase, por el contrario, puede comprometer seriamente la defensa.
En la fase de investigación, el trabajo se centra en la prueba que se va incorporando. Entre los elementos relevantes figuran:
Las diligencias practicadas, que permiten conocer y rebatir la base de la imputación.
Documentos, pericias y testigos que pueden desvirtuar los indicios existentes.
Dictámenes que aportan una valoración técnica favorable a la defensa.
Declaraciones que respaldan la versión de la persona investigada.